Durante el Califato Abbasí se consiguen grandes aportaciones:
- Intelectuales por la labor de matemáticos, científicos y filósofos
- Económicas. Éstas sólo se conocen de los datos extraídos de las crónicas y los tesoros descubiertos en el Sur de Rusia, Asia Central y la India. Ambas sólo aportan datos alusivos a las rutas y a los productos que se comercializan en las susodichas rutas
Lógicamente es Bagdag el centro de todas las actividades económicas del Califato Abbasí al ser su capital. De Bagdag parten tres rutas. La primera une Bagdag con la isla de Ceilán. Una parte inicial de este camino es fluvial y terrestre. Contacta Bagdag con Basora. A partir de Basora es marítima. En Ceilán los comerciantes abbasíes tratan con los mercaderes chinos. Los comerciantes chinos establecidos en Ceilán sirven de enlace entre el mundo árabe y el Celeste Imperio pues sólo un exiguo número de mercaderes árabes llegan a China. A través de esta vía primera los abbasíes importan hierro, seda, especias y productos de lujo. Este primer camino resulta desfavorable para la balanza de los pagos de los abbasíes.
La segunda vía une Bagdag con Samarcanda y Bukhara. Ambas son fundaciones iranias: Samarcanda hacia 700 a.C. y Bukhara en fecha imprecisa del siglo V a.C. A principios del siglo VIII d.C. los omeyas habían conquistado ambas ciudades que pasan al control abbasí al término de la Dinastía Omeya. Harun al-Raschid continúa dominando ambas ciudades. Por tanto el segundo camino afecta sólo al comercio interior. En Bukhara y Samarcanda los abbasíes obtienen oro, especies, sedas y pieles. Éstas últimas sirven para los vestidos y las camas.
De Bagdag parte una ruta terrestre que llega a Antioquía en el Mediterráneo que había sido conquistada por el Califa Perfecto Omar en 636. Allí se convierte en marítima y se bifurca. Un ramal va hacia el Norte. Llega a Constantinopla. En el primer ramal los comerciantes abbasíes venden sedas, especias y productos de lujo. Adquieren cobre, madera, pieles y ámbar utilizado como producto de lujo y asimismo en la farmacopea.
Las pieles y el ámbar llegan a Constantinopla desde la Europa Septentrional a través de los ríos rusos y el Mar Negro. Otro ramal va a los puertos cristianos del Mediterráneo Occidental. En aquel segundo ramal los comerciantes abbasíes compran estaño y madera y venden sedas, especias y productos de lujo al igual que hacen en Constantinopla. En esta tercera vía la balanza de pagos es equilibrada en el caso del comercio entre el Califato Abbasí y el Imperio Romano de Oriente y ligeramente ventajosa para los abbasíes en su comercio con la Cristiandad Occidental. Uno de los puertos cristianos al que arriban las naves comerciales de los abbasíes es Barcelona. Esta última ciudad adquiere gran importancia mercantil en el siglo X al considerarse la puerta de entrada al Imperio Franco para los comerciantes árabes.
Las pieles también arriban al Andalus de los Omeyas desde el Báltico a través del puerto cristiano de Castro Urdiales. De Castro Urdiales pasan a la ciudad musulmana de Tudela donde empieza su preparación que finaliza en Córdoba. Esto ha dado pie a Sánchez Albornoz para recalcar las buenas relaciones existentes entre árabes y cristianos en la España Musulmana.
Una última vía no pasa por Bagdag. Va desde el Sudán hasta Alejandría y de aquí llega hasta el Magreb pasando por Kairuán. A través de este camino se comercializan:
- Esclavos negros
- Oro
- Marfil
- Tejidos bien que en este artículo los musulmanes sean más exportadores que importadores
Los musulmanes compran esclavos en grandes cantidades. Ello se explica porque en el mundo musulmán la mano de obra esclava constituye la base de la economía familiar y estatal. Los esclavos adquiridos por los musulmanes son:
- Cristianos provenientes de Europa Oriental de forma que pasan a ser sinónimos los términos eslavo y
esclavo
- Negros del Sudán. Al lado de los esclavos el Sudán exporta oro que incluso llega a El Andalus donde se cambia por sal. En este sentido los andalusiés exportan sal a cambio de oro y cobre
Este panorama origina un fuerte movimiento comercial en el que los musulmanes venden productos fabricados como tejidos de todo tipo y papel cuyo procedimiento de elaboración había sido obtenido por los musulmanes de los chinos. La venta de ambos productos crea un cierto monopolio de Estado controlado por los califas y los soberanos árabes que resultan de la disolución del Califato Abbasí por medio de su vigilancia del movimiento comercial y la extracción de beneficios en las aduanas
Los musulmanes controlan el oro por su dominio del comercio de tan noble material desde el Sudán y ser los únicos dueños de las minas de oro fuera de Sudán. En el mundo islámico se forja un capitalismo con una moneda muy sana inspirada en modelos bizantinos y sasánidas. Las monedas abbasíes son el dinar de oro y el dirhem de mplata. Estas monedas salen del Califato Abbasí y llegan hasta China, el mundo occidental y Rusia.