En Ravena Teodorico implanta un régimen eficaz con base en la educación del propio rey en la corte constantinopolitana y el influjo de Casiodoro. El régimen se basa en la dualidad visible en la doble administración (una para ostrogodos y otra para romanos) y la imposición de la unidad si la dualidad falla.
Teodorico intenta restaurar la administración romana. En el terreno religioso procura la coexistencia pacífica entre el nicenismo de los romanos (defensores de la consustancialidad de Cristo con Dios Padre) y el arrianismo homeo del mismo rey y los ostrogodos quienes propugnan que Cristo es semejante y no consustancial con Dios Padre. Teodorico pretende que ambas confesiones coexistan sin molestias ni interferencias.
Al tiempo Teodorico aprovecha la cultura romana e interesa en la defensa del Reino Ostrogodo de Italia a germanos y romanos. Unido todo ello a una excelente labor diplomática Teodorico se trasforma en el protector de todos los germanos. De ello se tiene un ejemplo en su intervención en favor de los visigodos tras el desastre de éstos últimos a manos de los francos merovingios en la batalla de Vouillé del año 507.
Asimismo Teodorico acaricia unos sueños pangermanistas. Desea constituir una federación de pueblos germánicos bajo su rectoría pero respetando siempre sus vínculos con el Imperio Romano con capital en Constantinopla. Por tanto Teodorico nunca piensa coronarse emperador.
Teodorico fallece en 524. Justiniano I aprovecha los problemas sucesorios del Reino Ostrogodo de Ravena para invadir Italia. La conquista bizantina de Italia contempla dos fases:
1) Victorias bizantinas desde 533 a 540
2) Surgimiento de la resistencia ostrogoda en 541 que se divide en dos subperíodos:
- Etapa de resistencia organizada (541 - 553)
- Etapa de resistencia desorganizada (553 - 563)
En 563 los bizantinos aplastan los últimos focos ostrogodos de resistencia. Sin embargo las desolaciones de la Guerra Gótica (533 - 563) serán aprovechadas por los lombardos.