Leovigildo es rey de 568 a 586. Leovigildo establece la capital del Reino Visigodo en Toledo y acomete con energía el trabajo de restaurar el territorio peninsular. Hispania se encuentra dividida entre:
- Reino Visigodo de Toledo
- Reino Suevo del Noroeste Peninsular
- Provincia Bizantina de Spania entre el Guadalquivir y el Júcar
- Núcleos independientes a cargo de nobles hispanorromanos o grupos indígenes entre los que destacan los vascones
Leovigildo acaba con el Reino Suevo e incorpora parte del territorio de los vascones fundando en las tierras conquistadas la actual ciudad de Vitoria. Hermenegildo, hijo de Leovigildo, desempeña el gobierno de la Bética con sede en Hispalis (Sevilla). Allí se convierte al Cristianismo Niceno (Leovigildo practica el Cristianismo Homeo). El Nicenismo está muy extendido en la Bética. Leovigildo, aclamado por la facción nicena, se rebela contra su padre. Después de una serie de negociaciones inútiles Hermenegildo se rebela contra su padre en una guerra civil que dura cinco años. La contienda finaliza con el triunfo de Leovigildo quien hace prisionero a su hijo. Hermenegildo muere al negarse a recibir la comunión de un obispo homeo. La Iglesia Católica le considera mártir.
La victoria de Leovigildo no resuelve el problema religioso que impide la fusión de los visigodos arrianos de ideología homea y los hispanorromanos nicenos. Los hispanorromanos son mayoritarios respecto a los visigodos de suerte que sólo unos 200.000 visigodos habrían entrado en el siglo V en la Península Ibérica. Recaredo (586 - 601), hijo y sucesor de Leovigildo, comprende esa problemática y se convierte al nicenismo. El Tercer Concilio de Toledo de 589 contempla la abjuración del arrianismo por Recaredo y los principales personajes de su corte. Se consigue así la fusión religiosa. A su vez la unidad territorial se consigue con la expulsión de los bizantinos por los reyes visigodos Sisebuto y Suintila. Con ello sólo quedan pequeños grupos de vascoes independientes de hecho pero no de derecho en el Norte.
Pese a la unidad territorial y a la religiosa la Monarquía Visigoda no arraiga en Hispania por:
- Discordias intestinas en torno a la sucesión entre los nobles defensores de una realeza electiva y los reyes quienes intentan hacer hereditario su cargo
- Hecho de que los arrianos homeos constituyan después de 589 una facción política que promueve alborotos y en la que se incluyen figuras importantes de la Corte reacias al cambio de religión oficial
- Persecución de los judíos desencadenada por Sisebuto quien les pone en la disyuntiva de emigrar o bautizarse e impulsa a los judíos a pedir ayuda a los musulmanes
- Falta de consecución de la unidad étnica de hispanorromanos y visigodos pese a haberse conseguido la territorial, política y religiosa