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17 marzo 2015 2 17 /03 /marzo /2015 21:38

Tarteso es un pequeño reino que ocupa la desembocadura del Guadalquivir actual. Ello puede extraerse de diversas fuentes. La más importante es Estrabón (Geografía III, 2, 11). Otras noticias corresponden a Esteban de Bizancio (Étnica, s.v. Tartessos), Escimno de Quíos (Periégesis 164 – 166), Eustacio (Comentario a Dionisio 337), Pausanias (Periégesis VI, 19, 3) y Avieno (Ora Marítima, versos 223 – 225, 283 – 298, 419 – 424 y 449 – 463). Todas ellas coinciden en reputar al Guadalquivir la columna vertebral de Tartessos. El reino de Tarteso se desenvuelve entre el siglo IX y el VI a.C. El soberano más importante es Argantonio cuyo gobierno se extiende entre 630 y 550 a.C. Muy poco después de su muerte Tarteso desaparece de la Historia. En este artículo intentaré esclarecer este hecho y la imposibilidad de la coincidencia de Tarteso con la Tarsis de la Biblia.

 

I) Grandeza y crisis de Tarteso.

 

El apogeo de Tarteso.

 

El reino alcanza su máximo florecimiento con Argantonio. Hasta su llegada al trono la prosperidad de Tarteso descansa en servir de intermediario entre los fenicios instalados en su colonia de Gadir (hodierna Cádiz) hacia 1100 a.C. y los jefes tribales de índole local que explotan el oro en los ríos Genil y Darro y la plata en todo el mediodía peninsular. La riqueza que llega a Tarteso a consecuencia de ese intercambio transforma al jefe tribal de la desembocadura del Guadalquivir en un cacique al que los autores griegos llaman el rey de Tarteso. Allí vive en un pequeño poblado fortificado con una simple empalizada de madera y cuyo emplazamiento más lógico es el subsuelo de la actual Sanlúcar de Barrameda.

 

El auge de Tarteso con Argantonio se explica por la llegada al Bajo Guadalquivir de comerciantes griegos. Son samios y focenses. Así se infiere de Herodoto de Halicarnaso en algunos pasajes de Los Nueve Libros de la Historia (Libro I, capítulos 163 y 165 y Libro IV, capítulos 151 – 152). Los habitantes de aquel recinto inician el mismo comercio de oro y plata que mantienen con los fenicios de Gadir. Pero añaden un nuevo mercadeo. Se trata del estaño que viene desde las Islas Británicas y el Macizo Armoricano (la Bretaña francesa de hoy día) a través del Valle del Tajo. Sólo los navegantes de Samio y Focea consiguen el estaño a través de Tarteso. Los fenicios lo consiguen desde Cádiz por medio de navegaciones directas que les llevan hasta la desembocadura del Tajo.

 

La fundación de Massalia y la decadencia de Tarteso.

 

El principio del fin de Tarteso ocurre en torno a 600 a.C. con la fundación por los focenses de la colonia de Massalia (actual Marsella). Los naturales de Focea se incorporan tardiamente a las colonizaciones helénicas. Por tanto sólo les queda las costas mediterráneas del Sur de Francia y España. El establecimiento de Massalia se explica por el anhelo focense de competir con milesios y etruscos por el control del ámbar que viene al Mediterráneo desde el Mar del Norte pues el ámbar del Báltico sólo llega a Roma en el siglo I a.C. con arreglo a Tácito (Germania 45) y Plinio el Viejo (Historia Natural 37,45).

 

Unos cincuenta años antes los naturales de Mileto habían inaugurado la colonia de Istros en la desembocadura del Danubio que permitía la llegada del ámbar al Mar Negro siguiendo las cuencas del Rhin y el Danubio. A su vez existe una segunda vía que atraviesa los Alpes pero se halla controlada por los etruscos. Los foceos se asientan en Massalia por la imposibilidad de hacerlo en la Camarga pero con la intención de ejercer dominio en el curso del Ródano y llegar por el Rhin a los yacimientos del ámbar. Sin embargo descubren dos caminos nuevos para conseguir el estaño de las Islas Británicas. Uno es el eje Ródano-Loira. El segundo viene dado por las corrientes del Ródano, Saona y Sena. Una prueba de la importancia que Massalia adquiere reside en su fundación de las importantes subcolonias helénicas de Monoikos (Mónaco), Nikaia (Niza), Antípolis (Antibes) y Emporion (Ampurias)

 

El éxito de los massaliotas por esas dos vías del Ródano – Loira y del Ródano – Saona – Sena supone un golpe durísimo para la economía tartésica. Los griegos no necesitan llegar a la desembocadura del Guadalquivir para hacerse con el estaño. Massalia desempeña el papel de distribuidor de aquel mineral por la Hélade otrora llevado a cabo por los tartesios. El sucesor de Argantonio de nombre Terón comete entonces el inmenso error de atacar Gadir en fecha imprecisa entre 550 (muerte de Argantonio) y 535 a.C. (batalla de Alalia). Terón debe engañarse con el desprestigio de los fenicios por todo el Mediterráneo a raíz de la conquista de Tiro por el titular del Segundo Imperio Babilonio Nabuk-Udurri-Ussur II (el Nabucodonosor de la Biblia) en 573 a.C. El rey tartesio piensa expulsar a los fenicios de Gadir, convertir esa colonia en una ciudad tartésica y recuperar el viejo control del mercado del estaño por su reino aunque ahora con los fenicios y no con los griegos.

 

Terón no cuenta con la solidaridad entre cartagineses y gaditanos por su común raigambre tiria. En una batalla naval sucedida en la Bahía de Cádiz los barcos de Cartago hunden los navíos tartésicos encomendados a tripulaciones más bisoñas (MACROBIO, Saturnalias I, 20, 12 y JUSTINO, Carta 45, 5, 1 – 2). No contentos con ello los naturales de Gadir y Cartago arrasan el exiguo poblado de Tartessos donde emplean por vez primera el ariete en la Península Ibérica (VITRUVIO, De architectura 10, 13).

 

Los cartagineses no se quedan en el territorio peninsular. Vuelven a su ciudad una vez asegurada la tranquilidad de Gadir. Preparan su alianza con los etruscos para impedir la extensión del dominio focense de Cerdeña desde la colonia de Alalia. Con ello su defensa del Gadir atacado por Terón y el subsiguiente arrasamiento del exiguo recinto de Tarteso ha de ser posterior a 550 (deceso de Argantonio) y anterior a 535 (combate de Alalia que expulsa a los etruscos del Tirreno y a los foceos de Cerdeña pero que impide el paso de los cartagineses a Córcega, el mediodía francés e Italia Septentrional). Por su parte los gaditanos ocupan el antiguo territorio de Tarteso. Ejercen directamente el comercio de oro y plata con los jefes tribales del Alto y Medio Guadalquivir. Éstos son los turdetanos cuyos estrechos vínculos de sujeción hacia los fenicios a través de Gadir son reseñados por Estrabón (Geografía III, 2, 13 y 4, 5).

 

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